UN Climate and Environment Heads say SLCP reduction is necessary to protect climate

by CCAC secretariat - 25 March, 2016
A joint opinion piece by Christiana Figueres, Executive Secretary of the UN Framework Convention on Climate Change (UNFCCC), and Achim Steiner, Executive Director of the UN Environment Programme (UNEP), highlights the multiple benefits of SLCP reduction

The opinion piece below was originally published by Project Syndicate, on March 24, 2016.

BONN - El último diciembre en Paris, los líderes mundiales se reunieron para acordar una serie de objetivos y la ruta para descarbonizar la economía global y aumentar la capacidad de adaptarse al cambio climático. Fue un logro histórico, pero solo fue el inicio. Todos los países, con el apoyo de las ciudades, el sector privado y los ciudadanos, deben ahora actuar rápidamente para cumplir sus promesas y mantener el cambio climático bajo control.

La necesidad de una acción urgente y concreta no se puede enfatizar lo suficiente. Cualquier retraso causará consecuencias negativas que continúan con la acumulación. Esto no sólo ocasionará tremendos sufrimientos, especialmente a la población más vulnerable, repercutirá en las próximas décadas, haciendo cada vez más costoso el objetivo fundamental de mantener la temperatura global por debajo de lo 2ºC (en relación a los niveles pre-industriales).

El rápido progreso necesario requerirá mayores reducciones en las emisiones de dióxido de carbono, a través de una mayor inversión en el desarrollo y expansión de una energía limpia y más eficiente. Al mismo tiempo, son cruciales los esfuerzos para conservar y acrecentar los sumideros de carbono (bosques, humedales, praderas, manglares y praderas marinas que absorben gran parte del CO2 emitido).

Pero incluso en los escenarios más optimistas, se necesitará tiempo para diseñar un cambio global de los combustibles fósiles hacia energías renovables y restablecer la infraestructura ecológica mundial gravemente agotada. Por eso es importante adoptar medidas para reducir los Contaminantes Climáticos de Vida Corta (CCVC), que también causan el cambio climático. Estos incluyen el carbono negro u hollín, el principal componente del material particulado, que es también un creciente problema de salud; los hidrofluorocarbonos, comúnmente usados en sistemas de refrigeración, el metano y el ozono troposférico (o a nivel del suelo).

Kilo por kilo, estos “grandes contaminantes” causan mucho más calentamiento que el CO2. En efecto, el impacto del calentamiento del hollín es 900 veces más potente que el carbón, y el impacto del metano es 28 veces mayor. Algunos de los HFC tienen un impacto de calentamiento 2.000 veces más poderoso que el CO2.

Los problemas causados por los CCVC van más allá del cambio climático. El carbón negro y el ozono troposférico son contaminantes atmosféricos tradicionales, que juntos matan cerca de 7 millones de personas al año y destruyen cientos de millones de toneladas de alimentos.

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Coalición del Clima y el Aire Limpio para reducir los Contaminantes Climáticos de Vida Corta (CCAC), estiman que una rápida acción para reducir los CCVC, especialmente el metano y el carbono negro, tiene el potencial de reducir la velocidad de calentamiento esperada para 2050 de hasta 0,5 ºC. Además, puede salvar más de 2 millones de vidas anualmente, mientras se previene la perdida de más de 30 millones de toneladas de cultivos por año.

Existe una razón para que podamos cosechar los beneficios. En el marco del Acuerdo de París, cada país se comprometió a reducir sus emisiones de acuerdo con su propias contribuciones nacionales determinadas (INDC). Más de una docena de países han incluido los CCVC en sus planes nacionales de acción climática. Además, la Coalición del Clima y el Aire Limpio está trabajando con sus 50 países miembros, así como con el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud para reducir estos contaminantes.

Sin embargo, para tener éxito, los esfuerzos deben ir más allá del Acuerdo de París. Por suerte, han habido progresos.

Medidas para mitigar la producción y el consumo de HFC ya están siendo perseguidas a través del Protocolo de Montreal para la Protección de la Capa de Ozono. Los gobiernos iniciaron negociaciones formales el pasado noviembre y pretenden alcanzar el acuerdo para finales de este año. Esto basado en una impresionante eliminación gradual de productos químicos antiguos, como los clorofluorocarbonos y otros, que han evitado la entrada a la atmosfera del equivalente a 135 billones de toneladas de CO2, mientras se acelera la recuperación de la capa de ozono.

Por supuesto que la reducción de CCVC no debe ir en detrimento de los esfuerzos para reducir las emisiones de CO2. Por el contrario, el mundo puede y debe reducir ambos simultáneamente. En efecto, los esfuerzos para reducir las emisiones de CO2 están ocurriendo por fuera del marco del Acuerdo de París. La Organización de Aviación Civil Internacional está trabajando para reducir las emisiones del transporte aéreo, tras haber alcanzando un acuerdo preliminar en esta materia hace apenas unas semanas. La Organización Marítima Internacional está buscando objetivos similares para el transporte marítimo.

El calentamiento por cualquier contaminante climático es peligroso y pone en marcha una serie de efectos irreversibles, incluyendo el continuo aumento en el nivel del mar, la destrucción de los bosques, el agotamiento del hielo marino del Ártico y los glaciares de Groenlandia y la meseta del Tíbet, y el derretimiento del permafrost. Para empeorar las cosas, estos efectos se pueden reforzar unos a otros, inclinando al mundo hacia un circulo vicioso del que se vuelve incluso más difícil escapar.

Pero si actuamos rápido, aprovechando el buen momento de los HFC bajo  acuerdos hermanos como Montreal y una creciente variedad de coaliciones de cooperación, podemos permitir un desastre y asegurar el desarrollo económico a largo plazo, incluso apoyando el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Dicho de otro modo, las acciones tomadas sobre todas las emisiones relacionadas con el cambio climático determinarán nuestro éxito en la erradicación de la pobreza y darán forma al mundo que nuestros descendientes heredarán. Con los gobiernos preparándose para firmar el Acuerdo de París el 22 de abril, nunca ha habido una oportunidad para avanzar hacia un mejor, limpio y más prospero futuro.

The reduction of SLCPs should not come at the expense of efforts to cut CO2 emissions. On the contrary, the world can and must reduce both simultaneously.
Christiana Figueres and Achim Steiner

Already, measures to mitigate HFC production and consumption are being pursued through the Montreal Protocol on protecting the ozone layer. Governments opened formal negotiations last November, and are aiming to reach agreement by the end of this year. This builds on an impressive phase-out of older chemicals, such as chlorofluorocarbons and others, that has averted the equivalent of 135 billion tons of CO2 from entering the atmosphere, while accelerating the recovery of the ozone layer.

Of course, the reduction of SLCPs should not come at the expense of efforts to cut CO2 emissions. On the contrary, the world can and must reduce both simultaneously. And, indeed, efforts to reduce CO2 emissions are also occurring outside the Paris agreement framework. The International Civil Aviation Organization is working to reduce emissions from air travel, having reached a preliminary agreement on the subject just a few weeks ago. The International Maritime Organization is pursuing similar goals for shipping.

Warming from any climate pollutant is dangerous and sets in motion a series of potentially irreversible effects, including the continued rise of sea levels, destruction of forests, depletion of Arctic sea ice and glaciers in Greenland and the Tibetan Plateau, and melting of permafrost. Making matters worse, these effects can reinforce one another, tipping the world into a vicious cycle that becomes ever more difficult to escape.

But if we act fast, harvesting fresh momentum on HFCs under sister agreements like Montreal and a growing array of cooperative coalitions, we can avoid disaster and ensure long-term economic development, including by supporting progress toward achieving the Sustainable Development Goals.

Simply put, the rate of action on all climate-related emissions will determine our success in eradicating poverty and will shape the world our descendants will inherit. With governments preparing to sign the Paris agreement on April 22, there has never been a better opportunity to press ahead toward a brighter, cleaner, more prosperous future.